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Control de malezas│Ecológicos Cazorla

Durante un largo tiempo, la busca de utilidades y tácticas funcionales para observar las malezas se formalizó como una «guerra contra las malezas». Hemos creado armas mecánicas y químicas poco a poco más inexorables para librar nuestros campos de flora no deseada, esforzándonos por ver cultivos puros de horizonte a horizonte. En esta jornada, nos nos hallamos dando cuenta de forma lenta de que la guerra no es una visión servible sobre el control de malezas. Desde entonces, absolutamente nadie desea que el campo esté lleno de malas yerbas, mas solo ciertas malas yerbas son malas y, a veces, las acciones que tomamos para liberarnos de ellas hacen más inconveniente que bien. Esto es amenazante tanto para nuestras huertas para el medio campo. Además de esto, las malas yerbas prueban ser un contendiente implacable; si no les complace lo que les están lanzando, se ajustan de forma veloz o bien los más tolerantes caen de lado. La reconciliación con las malas yerbas más adelante nos valdrá menos que procurar suprimir las malas yerbas de los campos. Los resultados positivos de estudiar a vivir con las malas yerbas se ilustran en ciertos nuevos análisis que especifican que la carencia de cultivos mengua mientras que acrecienta la diversidad de las malas yerbas, y que mantener algo de cobertura de malezas puede favorecer tanto a los insectos ventajosos como a las aves de las tierras de cultivo. A lo mejor lo realmente atrayente sea una investigación de Francia, que exhibe que ciertos conjuntos de malezas, generalmente diferentes y generalmente compuestos de especies pequeñas de tamaño deficiente, no tienen ningún efecto en el desempeño de los cultivos, inclusive si no se toman medidas de control de malezas.1 Este habría de ser nuestro propósito, no el campo.

El manejo de las malas yerbas para lograr una ganancia pura, no para el valor, precisa englobar por qué razón se producen diferentes proporciones y géneros de malas yerbas en diferentes sitios, y qué se puede hacer para influir en esto. Entre otras muchas cosas, ¿qué condujo a la diversidad de malezas de bajo desarrollo encontradas en el estudio francés, y de qué forma tienen la posibilidad de los labradores lograr malezas semejantes en sus campos? La ciencia actualizada de las malezas está comenzando a contestar esta pregunta explorando las relaciones ecológicas entre las malezas y su campo (alteraciones y nutrientes) y otros organismos (cultivos, animales y vida silvestre). En esta bitácora, me complacería comunicar ciertos principios fáciles que se derivan del estudio de la ecología de las malezas que los labradores tienen la posibilidad de procurar realizar en sus huertas. Estos principios deberían contribuir a achicar la posibilidad de que se generen brotes de malas yerbas y asistir a una diversidad ventajosa de malas yerbas. La utilización de cada comienzo de control ambiental de malezas debe realizarse con las tácticas y utilidades que mejor se amolden a su sistema agrícola. Tienen la posibilidad de corresponder a sistemas comúnes, orgánicos o bien sin tratar, cultivos herbáceos y perennes o bien animales, si bien la forma en que esto puede mudar bastante en todos y cada sistema. Además de esto compartí ciertas ideas prácticas sobre de qué forma se tienen la posibilidad de practicar estos principios, si bien las proposiciones están lejos de ser pormenorizadas (¡acá los especialistas en malezas tienen más trabajo por realizar y múltiples labradores tienen la posibilidad de tener una idea más clara de esto que !). El punto clave para seguir estos principios es que no deben hacer trabajo agregada solo por el bien de las malas yerbas. Todos además de esto tienen la posibilidad de aconsejarse para el control de microorganismos patógenos y plagas de insectos, lo que apoya la salud del suelo, optimización la eficiencia de los elementos y optimización la seguridad de los cultivos. Piense en las malas yerbas como un recordatorio para administrar una granja de forma recurrente y sustentable. Las malas yerbas nos aseveran en sus manos como lo hacemos nosotros; Cuantos más monocultivos cultivamos, más fertilizante aplicamos, más perturbamos el suelo y cuantos más trucos químicos utilizamos, más malas yerbas se marchan de control con el tiempo. Si reducimos estas cosas al mínimo que requerimos para respaldar el desarrollo de cultivos o bien animales, entonces las malas yerbas se marchan a regresar de forma lenta más manejables y a lo mejor inclusive buenas.

Rotación de cultivos, mosaicos de cultivos, mezclas culturales, cultivos intercalados, mezclas de forrajes, sistemas integrados de cultivos y ganadería, fuentes orgánicas, fuentes de nutrientes, setos, campos, árboles, vida silvestre, microbios. Todas y cada una estas son formas de diversificar las huertas que asisten a limitar el número de malezas y promover la diversidad de malezas al mudar las condiciones en el espacio y el tiempo en la economía y el paisaje, y promover contendientes naturales de las malezas. La diversificación asevera que ninguna clase de malezas tenga condiciones convenientes continuas que dejen que su población siga medrando. Además de esto asiste para mantener la diversidad de malezas al achicar la posibilidad de aparición persistente de ciertas especies. Naciones Unidascondiciones convenientes y se pierden (piense en acianos). La diversificación de las prácticas agrícolas además de esto puede achicar la selección de malezas que se comportan como cultivos. La preferible forma de que las malezas subsistan al severo régimen de manejo es imitar el cultivo: germinar con el cultivo para evadir la labranza, permitir exactamente el mismo régimen herbicida que el cultivo, emplear fertilizantes aplicados al cultivo. Esto desea decir que las malas yerbas más competitivas, aquellas que desean exactamente los mismos elementos simultáneamente que la cosecha, probablemente subsistan a un control intensivo. Si exactamente el mismo cultivo se cultiva todo el tiempo, su yerba de imitación prosperará (piense en chernozem en el trigo de invierno).

La cita «múltiples martillos chicos» se ha utilizado durante un largo tiempo para fomentar una diversidad de procedimientos de control de malezas, y cada vez está más claro que estos martillos realmente habrían de ser «muchos» y «pocos». Los martillos realmente enormes, como la utilización de todos y cada uno de los herbicidas y utilidades de labranza que tiene la posibilidad de tener en sus manos en una temporada, suprimen la mayoría de los modelos de malezas, mas puede elegir ciertas tácticas que emplean múltiples malezas para evitarlas todas y cada una. Por esta razón, los tiempos de germinación variables, las tasas de desarrollo diligente y la resistencia cruzada a los herbicidas son la base de muchas de las malezas más problemáticas de todo el planeta. En su sitio, intente mudar las tácticas entre los años, en lugar de emplear todo al unísono. * Los «martillos chicos» además de esto se tienen la posibilidad de emplear para transladar malezas a especies más deseables, dañando malezas superfluas.

Entre otras muchas cosas, las malezas más altas generalmente son más competitivas, por lo que las tácticas que destrozan las malezas altas mas admiten que las malezas cortas subsistan tienen la posibilidad de promover malezas menos competitivas: recortar el césped, fertilizar o bien emplear limpiaparabrisas puede ser pertinente conforme el género de granja.

Nota: para aplazar o bien evadir la resistencia a herbicidas, de momento hay prueba de que emplear mezclas de herbicidas de año en año es preferible que guardar herbicidas particulares entre años, mas es preferible girar diferentes mezclas de diferentes herbicidas y usar herramientas no químicas en rotación con mezclas de herbicidas insuperable. Reducir la disponibilidad de elementos Las malas yerbas medrarán donde haya falta de nutrientes, luz y humedad, de ahí que intente achicar estas ocasiones.

Cultivos confrontados, una admisible forma de apresar elementos y sostenerlos apartados de las malas yerbas, escoja variedades competitivas, siembre lo realmente densamente viable y considere cultivos interculturales o bien mezclas de cultivos. Las composiciones de cultivos con diferentes tiempos de desarrollo y formas de desarrollo tienen la posibilidad de emplear los elementos alcanzables de forma más eficiente que los cultivos particulares.

Minimice la aplicación de fertilizantes y, cuando sea viable, use fertilizantes de liberación lenta (un genial ejemplo es el abono verde y el abono compostado). Esto impide la cantidad notable de nutrientes alcanzables para las malezas antes que los cultivos consigan emplear los nutrientes.

La alta disponibilidad de elementos además de esto ayuda al diligente desarrollo de las especies de malezas: su estrategia de vida es apresar muchos elementos como se pueda tan diligente como algún otra cosa (como los cultivos), y esto las hace más competitivas. Por el opuesto, se escogen escenarios bajos de elementos para malezas que medran de forma más conservadora y también imponen una rivalidad menos intensa.

Aprovecha los efectos positivos de las malas yerbas. Las malezas asisten a mantener a los contendientes naturales como los encajes, las mariquitas y los escarabajos que se nutren de pulgones y otras plagas. Ciertas malezas además de esto saben mejor a las plagas que a los cultivos y asisten a distraer a los herbívoros.

Las flores y semillas de las malas yerbas, así como las abejas, pájaros y mariposas que sostienen, son esenciales para la salud de ecosistemas más extensos. Las malezas tienen la posibilidad de contribuir a asegurar el suelo del tiempo, en la medida en que las leguminosas tienen la posibilidad de proveer ázoe libre, y las malezas de tallo extenso, como el muelle, tienen la posibilidad de traer a la área nutrientes que estarán alcanzables cuando las plantas se descompongan.

Conducir una red social diversa de malezas es la preferible forma de aumentar al máximo las ganancias mientras que se minimiza la rivalidad con los cultivos.

Desde entonces, el control de malezas siempre y en toda circunstancia será principal hasta determinado punto, mas en múltiples ocasiones el valor del control de malezas (en concepto de dinero gastado, comburente usado, alteración del suelo y pérdida del ecosistema) puede ser más grande que el valor del control de malezas.

Cuanto más aprendamos sobre las malezas, mejor seremos capaces de juzgarlas, avanzando nuestra destreza para aumentar al máximo la eficiencia y la rentabilidad de la granja mientras que sostenemos un medio campo saludable.